Hablar de la violencia escolar significa tener presente un problema que hoy en día acapara mucha relevancia dentro de la sociedad en la que vivimos, especialmente en el contexto escolar. En un estudio que tuvo como objetivo analizar la prevalencia de diferentes problemas de convivencia y violencia escolar en una muestra total de 1.629 alumnos/as de diferentes países obtuvieron como resultados una elevada prevalencia de distintas conductas de acoso escolar (insultos, peleas, inexistencia de normas de convivencia...) en Austria, Francia y España, siendo significativamente inferior en Hungría. En cuanto a la afectación personal, los alumnos la consideran muy acuciante, junto con las conductas de abuso entre los alumnos, la desmotivación y dificultades de relación con el profesorado. Por su parte, García, Calvo y Marrero (2002) han realizado una síntesis de los datos más relevantes de la violencia escolar atendiendo a las comunidades autónomas demostrando que en todas ellas se manifiestan conductas violentas, en su mayoría agresiones verbales, a las cuales se las otorga menor relevancia en detrimento de las agresiones físicas. Según un artículo de Monclús (2005) la OMS en su Informe sobre la violencia y la salud del 2003 recoge la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud de 1996, en la que se declaró que la violencia es un problema de salud pública fundamental y creciente, concediendo especial importancia a las medidas de prevención. Dado que este tema es de gran interés tanto para el conjunto de los educadores, psicólogos y profesionales de la educación como para el conjunto de la sociedad, es importante estudiarlo en profundidad, centrándonos en algunos aspectos que por su novedad y desconocimiento llaman especialmente la atención, tales como el Ciberbullying. El primer autor que definió este fenómeno fue Olweus (1983), afirmando que “un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”. Durante principios del año 2001 se realizó la Primera Conferencia Europea sobre Violencia Escolar organizada por el colegio de Goldsmiths, de la Universidad de Londres, abordando principalmente el tema de la intimidación en el contexto escolar (Martínez, 2006). Asimismo, en Estados Unidos el fenómeno de la violencia escolar, en general, y la violencia juvenil, en particular, viene siendo abordado como un problema social desde la década de 1980 (Tamar, 2005). En los últimos años se ha escrito mucho sobre este tema, se han realizado numerosas investigaciones, celebrado numerosos congresos pero realmente, ¿qué sabemos de la violencia escolar?, ¿sabemos prevenirla?, ¿sabemos trabajar en ella cuando ya ha aparecido el problema?, ¿conocemos las nuevas formas de violencia escolar? El objetivo de este trabajo es dar respuesta a todas estas preguntas y, sobretodo, aportar una síntesis de información de cómo está actualmente el tema tanto a nivel social como jurídico, cuáles son los determinantes sobre los que más se apuesta para poder trabajar en evitar o minimizar su efecto, y cuáles son los temas que actualmente tienen mayor relevancia.

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